La novia de Culiacán
Corría el año de 1948, Lupita tenía en ese entonces veinte años, hermosa, con toda una vida por delante. Se había enamorado perdidamente de Jesús y él también de ella. Ambos eran amigos de Ernesto, quien toda su vida la había amado. Guadalupe Leyva Flores se llamaba, pero le decían “Lupita” de cariño. Aquel día, Jesús le pidió matrimonio. Ella encantada aceptó. Todo estaba perfecto, la felicidad no podía ser mayor. Ernesto no se enteró hasta que Jesús le pidió de favor que fuera su padrino de bodas. Éste, con la furia en la sangre fue a la casa de Lupita a reclamar, porque él sentía un amor muy grande por ella, desde que eran niños. Lupita, tiernamente, explicándole las cosas amablemente le dijo que ella lo quería como un hermano, que amaba a Jesús y que por favor lo entendiera. Llegó el día de la boda, en la ciudad de Culiacán Sinaloa, México. La catedral lucía espléndida, Jesús, llegó primero y esperaba con ansias a su hermosa novia. Su padrino lo acompañaba en aquel momento. Cua...